Soy el sumergido en el agua sexual de Neruda,
en ese agua donde dejé mis manos,
y donde ví tesoros más ricos que el oro o el dinero...
Seco ahora, y con el cigarro encendido,
recuerdo cuando por primera vez toque el agua,
recuerdo ahora, seco, y cubierto de ti...
Eso es..., eso será quizás lo que me cubre,
túnica, niebla, traje de oro o muerte,
mi piel... paredes roídas, y mi alma, alma muerta...
Que hable ahora el viento,
inmutable corazón del viento,
latiendo sobre nuestro corazón enamorado...
Ahora quiero que las almas digan lo que quiero decirte,
para que tu oigas como quiero que me oigas,
aún cuando pueda suceder que le silencio se rompa.
Belial
...escrito tras un recuerdo...
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